Sustituir La empresa familiar es un tipo especial de empresa que tiene un importante peso en nuestro país. Marcas tan conocidas como Codorniú pertenecen a familias desde hace generaciones. La clave de su éxito y longevidad se encuentra entre otras cosas en el delicado equilibrio entre la familia y el negocio. Motivo por el cual la empresa familiar no suele sobrevivir a la tercera generación. Es inevitable que problemas del pasado salgan a relucir entre padres e hijos, o entre hermanos, en el entorno de la empresa. Donde la gestión diaria y las dificultades que ello conlleva, reviven viejas discrepancias. Por eso, si tú te encuentras dentro de una empresa familiar, o si estás valorando la creación de una, debes de tener en cuenta cuáles son las principales trampas de este tipo de empresas:
Trampa #1: tras la desaparición del fundador, el sucesor se preocupa más de la jerarquía organizativa que de seguir gestionando el negocio. Es decir, se preocupa más de la estructura de poder que del hecho de que hay unos clientes a los que hay que seguir fidelizando y satisfaciendo igual o mejor que la generación anterior.
Trampa #2: ser un mero gestor del legado familiar en vez de ser un emprendedor. Los grandes emprendedores tienen visión de futuro. No se puede mantener las cosas igual que lo hacían nuestros padres. Los tiempos cambian y a diferencia del siglo pasado, en éste, los negocios son mucho más rápidos y están más rodeados de incertidumbre. Hoy en día, todo es cambiante, el cliente quiere el producto o servicio más rápido, con mejor calidad, y a menor precio. Internet nos ha introducido en nuestro modo de pensar dos grandes ideas: más barato (e incluso gratis) y más rápido (al instante). Así que no podemos gestionar hoy en día un negocio con las fórmulas de antaño. Salvo en una única situación: la pasión y el cuidado del producto o servicio que tenían los fundadores de la empresa familiar.
Trampa #3: sin duda es la más peligrosa para la empresa familiar y la que más víctimas se ha cobrado. Es la de retrasar la sucesión o no planificarla. Muchas veces, los fundadores de las empresas y padres de las familias, piensan que sus sucesores no lo van a saber hacer igual de bien. Y retrasan de manera excesiva el relevo generacional al frente de la empresa familiar. Sea como sea la sucesión es clave para el negocio, principalmente porque sin un relevo generacional la empresa no tendrá nunca una visión nueva acorde a los tiempos actuales.
Para más información sobre la empresa familiar puedes consultar la web del Instituto de la Empresa Familiar.