3 principios a seguir antes de recortar gastos fijos

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Recortar gastos fijos es una solución muy típica en cualquier momento de crisis generalizada o de caída de las ventas en una empresa. El motivo es muy sencillo: permite rebajar el punto muerto, lo que se traduce en una mejora de la tesorería y de la cuenta de resultados.

El problema que suele ocurrir al reducir gastos fijos es que, al igual en las dietas alimenticias, los kilos perdidos se recuperan  más rápido con el paso del tiempo. Por eso, no hay que hacerlo de forma definitiva sino que de un modo en el que reducir gastos fijos no se traduzca en una menor calidad y satisfacción del cliente. La verdadera clave es estudiar las actividades que generan esos costes en vez de limitarse a coger la tijera y reducir gastos fijos, porque sino el resultado es el mismo en empresas grandes y pequeñas. Y no es otro que recortar el personal, haciendo que menos personas realicen las mismas actividades generadoras de costes. Al final, todo se traduce en falta de motivación de los trabajadores que acaba llegando al cliente en forma de una menor calidad.

Por ello, si te has planteado coger la tijera, es importante que te hagas unas sencillas preguntas antes de recortar gastos fijos:

  1.  Qué hacemos y cómo lo hacemos: es decir, comprobar que todas las actividades que hacemos tienen sentido dentro de nuestra estrategia. Tras ello, debemos de reducir los niveles o la oferta de esas actividades. Es decir, cuantos menos niveles jerárquicos tengamos menores serán los gastos de personal. Igual pasa con los artículos del almacén, a mayor número de referencias y familias mayores costes fijos. Otro ejemplo típico son las reuniones, a mayor frecuencia de las mismas mayores gastos de personal (preparar, asistir, resumir y ejecutar lo acordado). Esta fase de investigación implica el consentimiento de todos los trabajadores para que puedan detectar actividades que nos hacen perder dinero de cara a recortar gastos fijos.
  2. Con quién y dónde lo hacemos: hay actividades que son mejor externalizar porque el coste interno sería mucho mayor y encima supone una pérdida de tiempo. Otras veces lo mejor es consolidar actividades, como por ejemplo, los archivos duplicados por el personal de administración y el de operaciones. Sin duda aquí está la clave para recortar gastos fijos.
  3. Cómo podemos mejorar lo que hacemos: una vez que tenemos claras qué actividades se tienen que realizar de forma interna, habrá que estudiar cómo podemos mejorarlas para recortar gastos fijos. A veces basta con simplificar o automatizar un proceso: por ejemplo, domiciliando todos los cobros de clientes o usando apps para compartir información o mejorar las comunicaciones internas.
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